El error más común
- Querer “un sistema completo” sin haber definido qué problema concreto tiene que resolver primero.
- Un buen sistema para empresas no arranca por cantidad de módulos, sino por impacto: qué mejora de verdad si esto se ordena.
Antes de hablar de tecnología, conviene entender qué parte de la operación duele, qué tarea consume más tiempo y dónde se pierde control.